El hombre sin creencias no es nada. El mundo no es más que un conjunto de creencias. Lo que vivimos es un creencia, lo que recordamos es una creencia, lo que lees es una creencia.
Muchos viven aferrados a la convicción de que viven en un mundo real, un mundo palpable e inmutable, un mundo sin variaciones y sin posibilidades. Otros sin embargo viven en un mundo de ensueño, lleno de posibilidades, de realidades paralelas y realidades no existentes, una fantasía continua o intermitente, pero nunca deja de ser eso fantasía. Y otros, como yo, viven en un mundo en el que ven y no ven, en el que una posibilidad es lo mismo que una fantasía, una creencia.
Al nacer nuestros sentidos captan lo que nos rodea, y nosotros aceptamos eso como "real", creemos que lo que perecibimos es lo que existe. Y es al crecer que tomamos conciencia de nuestros actos y pensamientos, y nos damos cuenta que estamos en un mundo de posibilidades, un mundo donde cada acción tiene una causa específica y una consecuencia inmediata o no. Y también nos damos cuenta que vivimos en un mundo de fantasías, un mundo de sueños que aspiramos a que sean reales, un mundo que queremos que exista más allá de lo que percibimos. Y creemos que tanto las posibilidades como los sueños son algo que puede ser real, creemos en ello. Y son todas esas creencias, las de nuestras percepciones y las del mundo que nos rodea las que nos dan cierta estabilidad, la que mantiene nuestra mente en reposo, en una cuna donde los sentidos nos cantan una nana y nuestro cerebro nos hace soñar con la letra de la cancíón.
Es entonces cuando algo nos hace pensar y nos hace dar cuenta que lo que percibimos por los sentidos no son más que farsas, que lo que nuestro cerebro monta y nuestra mente toma por "real" no es otra cosa que una pantomima, y que la "realidad" se sostiene porque nosotros creemos en ella. Creemos que lo que "vemos" es real porque es lo que "vemos" desde que nacemos, y creemos que lo que vivimos es "real" porque es lo que vivimos desde que vivimos.
Podéis creer en estas lineas o no, pero no podréis evitar la creencia de vuestra realidad, creemos que mañana amanecera, creemos que mañana seguiremos siendo antropomorfos y que la tierra seguirá girando, pero en realidad no sabemos nada, ya que todo lo que "demostramos" puede que no sea otra cosa que un error o una interpretación subjetiva de eso que llamamos "mente".
Aún así, aunque todo no sea nada más que una simple creencia, y aunque la vida sea un sueño como dijo el sabio Calderón, lo más sensato es CREER en lo que vivimos, ya que de vida puede que tan sólo haya una, o puede que haya más, pero sea lo que sea hay cosas que no nos podemos perder.
Yo creo en esto, es bonito, ¿no?
Muchos viven aferrados a la convicción de que viven en un mundo real, un mundo palpable e inmutable, un mundo sin variaciones y sin posibilidades. Otros sin embargo viven en un mundo de ensueño, lleno de posibilidades, de realidades paralelas y realidades no existentes, una fantasía continua o intermitente, pero nunca deja de ser eso fantasía. Y otros, como yo, viven en un mundo en el que ven y no ven, en el que una posibilidad es lo mismo que una fantasía, una creencia.
Al nacer nuestros sentidos captan lo que nos rodea, y nosotros aceptamos eso como "real", creemos que lo que perecibimos es lo que existe. Y es al crecer que tomamos conciencia de nuestros actos y pensamientos, y nos damos cuenta que estamos en un mundo de posibilidades, un mundo donde cada acción tiene una causa específica y una consecuencia inmediata o no. Y también nos damos cuenta que vivimos en un mundo de fantasías, un mundo de sueños que aspiramos a que sean reales, un mundo que queremos que exista más allá de lo que percibimos. Y creemos que tanto las posibilidades como los sueños son algo que puede ser real, creemos en ello. Y son todas esas creencias, las de nuestras percepciones y las del mundo que nos rodea las que nos dan cierta estabilidad, la que mantiene nuestra mente en reposo, en una cuna donde los sentidos nos cantan una nana y nuestro cerebro nos hace soñar con la letra de la cancíón.
Es entonces cuando algo nos hace pensar y nos hace dar cuenta que lo que percibimos por los sentidos no son más que farsas, que lo que nuestro cerebro monta y nuestra mente toma por "real" no es otra cosa que una pantomima, y que la "realidad" se sostiene porque nosotros creemos en ella. Creemos que lo que "vemos" es real porque es lo que "vemos" desde que nacemos, y creemos que lo que vivimos es "real" porque es lo que vivimos desde que vivimos.
Podéis creer en estas lineas o no, pero no podréis evitar la creencia de vuestra realidad, creemos que mañana amanecera, creemos que mañana seguiremos siendo antropomorfos y que la tierra seguirá girando, pero en realidad no sabemos nada, ya que todo lo que "demostramos" puede que no sea otra cosa que un error o una interpretación subjetiva de eso que llamamos "mente".
Aún así, aunque todo no sea nada más que una simple creencia, y aunque la vida sea un sueño como dijo el sabio Calderón, lo más sensato es CREER en lo que vivimos, ya que de vida puede que tan sólo haya una, o puede que haya más, pero sea lo que sea hay cosas que no nos podemos perder.
Yo creo en esto, es bonito, ¿no?
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