¿Puede una ofensa ser tan grande que el odio por ésta dure toda una vida?
¿Puede un corazón roto resucitar recompuesto para tender un abrazo en pos de amistad?
Mi respuesta es sí. Eso es y puede ser. Y lo mejor de todo hoy ha sido.
En la vida hay situaciones que nos desbordan y nos inundan de dudas, miedos, odios e iras. Estas situaciones son las que nos ponen a prueba, las que nos demuestran como de grande es nuestro corazón y como de grande es nuestra capacidad de amar, comprender, y lo más dificil de todo, perdonar.
Puede sonar muy mísitico lo que he dicho, pero es así, cuando la gente perdona con el corazón u perdona porque es lo que le sale del alma está dando y negando un mal que se ha hecho. La gente que tiene el DON de perdonar cualquier ofensa tiene un corazón digno del más elevado de los budas y santos. Quizás muchos piensan que el perdón es una forma de debilidad, pero esa una farsa, ya que el perdonar implica luchar cara a cara contra el peor de los males, el que se ha cometido y existe y el que no se puede evitar. Perdonar es mirar hacia dentro de uno mismo y decir que no importa, que tú eres superior a ese mal y que puedes sortear ese obstáculo o destruirlo a antojo.
El perdón es algo mágico, quien lo recibe de corazón ha de considerarse tan afortunado como el hombre que es correspondido por su amor verdadero.
Gracias al inventor de las lenguas por crear una palabra tan magnífica.
Gracias.
Dedicado a Jennifer Silvente: perdonada.
miércoles, 4 de marzo de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
De princesas y demás
Mirando hoy algo que ha escrito una amiga he vuelto a pensar en una cuestión que me intriga y me indigna a la vez: los roles de cada sexo en esta sociedad.
Resulta que ya desde el primer momento en el que nacemos, las niñas hemos de ser princesas y los niños militares, superhéroes, o cualquier otra cosa que no deje en duda su masculinidad. Nada más nacer la ropa de las niñas es rosa, la de los niños azul. A eso de los tres años, sino antes, ya los reyes traen juguetes diferentes dependiendo del sexo, abundan las Barbies y mochos de plástico por un lado y los camiones o pistolas de juguete por el otro. Luego, conforme vamos creciendo ésas diferencias van accentuándose cada vez un poco más hasta dar lugar a una mujer estereotipada, preocupada en exceso por su imagen, haciendo mil y una dietas milagrosas para perder ésos incómodos kilos de mas en las caderas, una mujer que ha de ser buena madre y buena esposa. Por otro lado está el estereotipo masculino de hombre viril, al que le gustan el fútbol y la cerveza, se reúne con los amigos en el bar los domingos y, lo más importante de todo sea el que "lleva los pantalones" en la casa y ejerza su autoridad, pasando a un plano mucho más discreto el ser buen padre y buen marido. Por suerte, yo creo que para todos y todas ésto hace años que empezó a canviar hacia unos roles mucho más equitativos.
Con todo y con éso se me hace un nudo en el pecho al ver que a las niñas se les siguen poniendo a todas horas esas películas de princesas tan rosas e idílicas en las que el mensaje principal es que la mujer solo se sentirá feliz y realizda cuándo encuentre a su valiente, atractivo, forzudo y por qué no decirlo, de pocas luces, príncipe azul. Mientras éste no aparezca la princesita se verá fregando suelos a todas horas, siendo engañada por pérfidas madrastras que se aprovechan de su inocencia, subyugada a la autoridad paterna, presa de un horrible maleficio o simplemente pasará las horas suspirando a la luna llena. Ella no se ha de preocupar de conseguir nada por sí misma, todo se arregla cuando se encuentra al príncipe.
Por si fuera poco, no es solo una visión machista la que dan de la mujer, sino que también inculcan en las niñas y niños una visión materialista y clasista de la sociedad. La protagonista de la película no suele ser una chica de clase obrera o una campesina, que pueden ser también guapas y fantásticas. No, la protagonista es una princesa, que vive en su castillo o palacio rodeada de lujos y alejada de la realidad. Sus pensamientos suelen versar sobreel antes mencionado príncipe, dueño de numerosas tierras, o en todos los vestidos y adornos que se ha de comprar para el próximo baile de gala. Tan ocupada en todos estos asuntos, es normal que la princesita no se pare a pensar en cosas como por qué es que su familia tiene un castillo, tierras, caballos, sirvientes y millones de riquezas, mientras que todos los campesinos de los alrededores son tan pobres que apenas tienen para comer. Se limita a darle una moneda de oro a un mendigo cuando bajan al pueblo y queda la mar de bien. Los pobres son pobres por que si, pero yo soy una princesa, y lo seré siempre, y éso es lo importante. Todas éstas cosas están muy alejadas de las niñas de hoy, pero estas películas son un mensaje subliminal que se queda en el subconsciente. No hay mejor manera de tener controlados a los pobres que hacerles querer imitar las costumbres de los ricos, pensando que así obtendrán la felicidad.
Sé que este tema es mucho más amplio, pero la cuestión es que la igualdad, en todos los aspectos, es un valor que se nos ha de enseñar desde niños. Así pues, basta ya de princesas machistas, clasistas, endiosadas, superficiales y fundamentalmente estúpidas.
Resulta que ya desde el primer momento en el que nacemos, las niñas hemos de ser princesas y los niños militares, superhéroes, o cualquier otra cosa que no deje en duda su masculinidad. Nada más nacer la ropa de las niñas es rosa, la de los niños azul. A eso de los tres años, sino antes, ya los reyes traen juguetes diferentes dependiendo del sexo, abundan las Barbies y mochos de plástico por un lado y los camiones o pistolas de juguete por el otro. Luego, conforme vamos creciendo ésas diferencias van accentuándose cada vez un poco más hasta dar lugar a una mujer estereotipada, preocupada en exceso por su imagen, haciendo mil y una dietas milagrosas para perder ésos incómodos kilos de mas en las caderas, una mujer que ha de ser buena madre y buena esposa. Por otro lado está el estereotipo masculino de hombre viril, al que le gustan el fútbol y la cerveza, se reúne con los amigos en el bar los domingos y, lo más importante de todo sea el que "lleva los pantalones" en la casa y ejerza su autoridad, pasando a un plano mucho más discreto el ser buen padre y buen marido. Por suerte, yo creo que para todos y todas ésto hace años que empezó a canviar hacia unos roles mucho más equitativos.
Con todo y con éso se me hace un nudo en el pecho al ver que a las niñas se les siguen poniendo a todas horas esas películas de princesas tan rosas e idílicas en las que el mensaje principal es que la mujer solo se sentirá feliz y realizda cuándo encuentre a su valiente, atractivo, forzudo y por qué no decirlo, de pocas luces, príncipe azul. Mientras éste no aparezca la princesita se verá fregando suelos a todas horas, siendo engañada por pérfidas madrastras que se aprovechan de su inocencia, subyugada a la autoridad paterna, presa de un horrible maleficio o simplemente pasará las horas suspirando a la luna llena. Ella no se ha de preocupar de conseguir nada por sí misma, todo se arregla cuando se encuentra al príncipe.
Por si fuera poco, no es solo una visión machista la que dan de la mujer, sino que también inculcan en las niñas y niños una visión materialista y clasista de la sociedad. La protagonista de la película no suele ser una chica de clase obrera o una campesina, que pueden ser también guapas y fantásticas. No, la protagonista es una princesa, que vive en su castillo o palacio rodeada de lujos y alejada de la realidad. Sus pensamientos suelen versar sobreel antes mencionado príncipe, dueño de numerosas tierras, o en todos los vestidos y adornos que se ha de comprar para el próximo baile de gala. Tan ocupada en todos estos asuntos, es normal que la princesita no se pare a pensar en cosas como por qué es que su familia tiene un castillo, tierras, caballos, sirvientes y millones de riquezas, mientras que todos los campesinos de los alrededores son tan pobres que apenas tienen para comer. Se limita a darle una moneda de oro a un mendigo cuando bajan al pueblo y queda la mar de bien. Los pobres son pobres por que si, pero yo soy una princesa, y lo seré siempre, y éso es lo importante. Todas éstas cosas están muy alejadas de las niñas de hoy, pero estas películas son un mensaje subliminal que se queda en el subconsciente. No hay mejor manera de tener controlados a los pobres que hacerles querer imitar las costumbres de los ricos, pensando que así obtendrán la felicidad.
Sé que este tema es mucho más amplio, pero la cuestión es que la igualdad, en todos los aspectos, es un valor que se nos ha de enseñar desde niños. Así pues, basta ya de princesas machistas, clasistas, endiosadas, superficiales y fundamentalmente estúpidas.
viernes, 13 de febrero de 2009
Las creencias
El hombre sin creencias no es nada. El mundo no es más que un conjunto de creencias. Lo que vivimos es un creencia, lo que recordamos es una creencia, lo que lees es una creencia.
Muchos viven aferrados a la convicción de que viven en un mundo real, un mundo palpable e inmutable, un mundo sin variaciones y sin posibilidades. Otros sin embargo viven en un mundo de ensueño, lleno de posibilidades, de realidades paralelas y realidades no existentes, una fantasía continua o intermitente, pero nunca deja de ser eso fantasía. Y otros, como yo, viven en un mundo en el que ven y no ven, en el que una posibilidad es lo mismo que una fantasía, una creencia.
Al nacer nuestros sentidos captan lo que nos rodea, y nosotros aceptamos eso como "real", creemos que lo que perecibimos es lo que existe. Y es al crecer que tomamos conciencia de nuestros actos y pensamientos, y nos damos cuenta que estamos en un mundo de posibilidades, un mundo donde cada acción tiene una causa específica y una consecuencia inmediata o no. Y también nos damos cuenta que vivimos en un mundo de fantasías, un mundo de sueños que aspiramos a que sean reales, un mundo que queremos que exista más allá de lo que percibimos. Y creemos que tanto las posibilidades como los sueños son algo que puede ser real, creemos en ello. Y son todas esas creencias, las de nuestras percepciones y las del mundo que nos rodea las que nos dan cierta estabilidad, la que mantiene nuestra mente en reposo, en una cuna donde los sentidos nos cantan una nana y nuestro cerebro nos hace soñar con la letra de la cancíón.
Es entonces cuando algo nos hace pensar y nos hace dar cuenta que lo que percibimos por los sentidos no son más que farsas, que lo que nuestro cerebro monta y nuestra mente toma por "real" no es otra cosa que una pantomima, y que la "realidad" se sostiene porque nosotros creemos en ella. Creemos que lo que "vemos" es real porque es lo que "vemos" desde que nacemos, y creemos que lo que vivimos es "real" porque es lo que vivimos desde que vivimos.
Podéis creer en estas lineas o no, pero no podréis evitar la creencia de vuestra realidad, creemos que mañana amanecera, creemos que mañana seguiremos siendo antropomorfos y que la tierra seguirá girando, pero en realidad no sabemos nada, ya que todo lo que "demostramos" puede que no sea otra cosa que un error o una interpretación subjetiva de eso que llamamos "mente".
Aún así, aunque todo no sea nada más que una simple creencia, y aunque la vida sea un sueño como dijo el sabio Calderón, lo más sensato es CREER en lo que vivimos, ya que de vida puede que tan sólo haya una, o puede que haya más, pero sea lo que sea hay cosas que no nos podemos perder.
Yo creo en esto, es bonito, ¿no?
Muchos viven aferrados a la convicción de que viven en un mundo real, un mundo palpable e inmutable, un mundo sin variaciones y sin posibilidades. Otros sin embargo viven en un mundo de ensueño, lleno de posibilidades, de realidades paralelas y realidades no existentes, una fantasía continua o intermitente, pero nunca deja de ser eso fantasía. Y otros, como yo, viven en un mundo en el que ven y no ven, en el que una posibilidad es lo mismo que una fantasía, una creencia.
Al nacer nuestros sentidos captan lo que nos rodea, y nosotros aceptamos eso como "real", creemos que lo que perecibimos es lo que existe. Y es al crecer que tomamos conciencia de nuestros actos y pensamientos, y nos damos cuenta que estamos en un mundo de posibilidades, un mundo donde cada acción tiene una causa específica y una consecuencia inmediata o no. Y también nos damos cuenta que vivimos en un mundo de fantasías, un mundo de sueños que aspiramos a que sean reales, un mundo que queremos que exista más allá de lo que percibimos. Y creemos que tanto las posibilidades como los sueños son algo que puede ser real, creemos en ello. Y son todas esas creencias, las de nuestras percepciones y las del mundo que nos rodea las que nos dan cierta estabilidad, la que mantiene nuestra mente en reposo, en una cuna donde los sentidos nos cantan una nana y nuestro cerebro nos hace soñar con la letra de la cancíón.
Es entonces cuando algo nos hace pensar y nos hace dar cuenta que lo que percibimos por los sentidos no son más que farsas, que lo que nuestro cerebro monta y nuestra mente toma por "real" no es otra cosa que una pantomima, y que la "realidad" se sostiene porque nosotros creemos en ella. Creemos que lo que "vemos" es real porque es lo que "vemos" desde que nacemos, y creemos que lo que vivimos es "real" porque es lo que vivimos desde que vivimos.
Podéis creer en estas lineas o no, pero no podréis evitar la creencia de vuestra realidad, creemos que mañana amanecera, creemos que mañana seguiremos siendo antropomorfos y que la tierra seguirá girando, pero en realidad no sabemos nada, ya que todo lo que "demostramos" puede que no sea otra cosa que un error o una interpretación subjetiva de eso que llamamos "mente".
Aún así, aunque todo no sea nada más que una simple creencia, y aunque la vida sea un sueño como dijo el sabio Calderón, lo más sensato es CREER en lo que vivimos, ya que de vida puede que tan sólo haya una, o puede que haya más, pero sea lo que sea hay cosas que no nos podemos perder.
Yo creo en esto, es bonito, ¿no?
martes, 10 de febrero de 2009
Nuestra misión
Todo empezó hará más o menos un año, cuando murió la más sabia de las focas sabias de la región del noroeste. Todos los gobernantes, reyes y emperadores de los siete mares estaban invitados al funeral. Además de ellos había también un gran número de discípulos de las enseñanzas de la más sabia, entre los que se contaba Laura, a la cual la gran foca enseñaba los secretos de los gigantes que eras atrás habían habitado esos lares en su grande y geométrico castillo de hielo. Entre personalidades importantes y estudiantes de las enseñanzas antiguas, había también un grueso de curiosos y viajeros de todas las partes del mundo, entre los cuales se encontraba uno, que vestido para la ocasión, decidió decir unas palabras por la difunta sabia, su nombre era Carlos. Tras unas solemnes palabras, se devolvió el cuerpo a la tierra que lo engendró.
Los grandes gobernantes, reyes y emperadores estaban consternados por la pérdida, pero a la vez, se preguntaban si la más sabia de las focas sabias no había dejado un heredero o heredera que la substituyera en el arte de enseñar lo que ya nadie enseñaba.
Y así era. La gran foca había designado como sus sucesores al consejo de cefalópodos, en el círculo polar antártico. Se estableció que la nueva base del saber oceánico seria trasladada del estrecho de Bering donde habitaban las focas sabias a las llanuras abisales de Weddell y se encontraban las más grandes llanuras de anémonas i posidonias de todos los océanos, conocidas como el jardín de los pulpos.
Dio la casualidad que Laura fue asignada como alumna de uno de los grandes cefalópodos del consejo, Qarnit. Fue entonces cuando Qarnit decidió que sus enseñanzas deberían llegar al mundo humano, y fue entonces cuando Laura y Carlos decidieron abrir este blog, en el que el saber ocupará lugar y en el que cuentos y vida tendrán cabida.
Laura y Carlos se dedicarán a que el mundo sea como el consejo de pulpos del que ellos aprenden. Y si, en los fondos abisales, también llega el wi-fi.
Los grandes gobernantes, reyes y emperadores estaban consternados por la pérdida, pero a la vez, se preguntaban si la más sabia de las focas sabias no había dejado un heredero o heredera que la substituyera en el arte de enseñar lo que ya nadie enseñaba.
Y así era. La gran foca había designado como sus sucesores al consejo de cefalópodos, en el círculo polar antártico. Se estableció que la nueva base del saber oceánico seria trasladada del estrecho de Bering donde habitaban las focas sabias a las llanuras abisales de Weddell y se encontraban las más grandes llanuras de anémonas i posidonias de todos los océanos, conocidas como el jardín de los pulpos.
Dio la casualidad que Laura fue asignada como alumna de uno de los grandes cefalópodos del consejo, Qarnit. Fue entonces cuando Qarnit decidió que sus enseñanzas deberían llegar al mundo humano, y fue entonces cuando Laura y Carlos decidieron abrir este blog, en el que el saber ocupará lugar y en el que cuentos y vida tendrán cabida.
Laura y Carlos se dedicarán a que el mundo sea como el consejo de pulpos del que ellos aprenden. Y si, en los fondos abisales, también llega el wi-fi.
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